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Sostenibilidad

HUELLA DE CARBONO DE LOS PRODUCTOS PAPELEROS

Hoy contamos con valiosos informes sobre la huella de carbono de distintos productos, actividades o incluso sectores, gracias a los cuales podemos saber si la huella de carbono de un correo postal es mayor o menor que la de un e•mail, la de un libro o la de un e•book, la de una bolsa de papel o de una de plástico…
La industria del papel ha reducido su huella de carbono más del 10% entre 2005 y 2008. Por tanto, hay que tener miedo a consumir papel, ya que si comparamos las emisiones promedio asociadas al consumo de papel por persona y año, estamos hablando de menos de 200 kilos de CO2 equivalente. Muchas actividades cotidianas, como coger el coche o consumir carne, emiten mucho más que eso.
Como el cartón ondulado se adapta perfectamente al producto y no transporta aire, permite aprovechar al máximo el espacio en camiones, almacenes y lineales y contribuye a reducir la huella de carbono del producto que envase.
Por otra parte, el cartón ondulado nace de una fuente natural y renovable de materia prima, el árbol, que fijando CO2 produce madera, de la que se obtienen las fibras de celulosa con las que se fabrica el papel. El CO2 fijado en el árbol permanece en los productos papeleros, que son verdaderos almacenes de carbono. El papel, una vez utilizado, se recicla varias veces. Cuando ya no es apto para nuevos usos, se valoriza como combustible (biocombustible), al igual que la biomasa y los residuos del proceso de fabricación.

Mida su huella : http://www.mma.gob.cl/quieromejorarmihuella/

RECUPERACIÓN Y RECICLAJE

El cartón ondulado tiene muchas vidas. Puede volver a nuestras manos, una y otra vez, en forma de nuevos embalajes. Cada vez que lo depositamos en un contenedor azul, le estamos dando otra oportunidad.
La recuperación y reciclaje del papel y cartón usados prolonga la vida útil de las fibras de celulosa, evitando que acaben en los vertederos.
Y el papel que no entra en el circuito de reciclaje (por estar contaminado y no ser apto como materia prima) puede ser empleado como combustible, al igual que la biomasa residual del proceso de fabricación. Así se cierra y equilibra todo un ciclo de aprovechamiento de recursos: el ciclo sostenible del papel, que parte de una fuente renovable y natural de materia prima.

La colaboración ciudadana en la recuperación y el reciclaje es fundamental. Separar el papel usado y depositarlo en los contenedores azules es la mayor contribución al consumo responsable de papel que puede hacer el ciudadano. De los 135 kilos de papel que utilizamos anualmente por habitante, 98 kilos se recuperan y se envían a las fábricas papeleras donde se reciclan. Una buena dotación de contenedores para el papel y cartón, adecuadamente distribuida y ubicada es el pilar fundamental de la recogida selectiva municipal, las entidades con más de 100.000 habitantes reciclan un promedio de 29 kg por habitante.

Si a esto añadimos los sistemas de recogida específicos para otros generadores de papel y cartón usado (pequeño comercio, oficinas, colegios, hostelería, mercados, polígonos industriales, universidades, playas…), evitando que colapsen los contenedores destinados al papel y cartón doméstico, entendemos el porqué de este éxito. Sin olvidar las campañas de concienciación y la periódica información sobre los resultados, porque nada motiva más al ciudadano que saber que su esfuerzo produce resultados positivos.